La dama de apoyo Yelena Garcés Napoles, quien se encuentra en prisión
a la espera de juicio, pudo ver a su hijo este martes después de 26
días confinada en la cárcel de Mar Verde, en Santiago de Cuba.
“Hace
26 días que no veía a su hijo. El encuentro fue un poco fuerte, porque
es un niño de tres años separado de su mamá hace 26 días. Se puso a
llorar, pero nosotros hablamos con él por el camino y logramos que
viniera bien”, dijo a CUBAENCUENTRO su hermana, Aimeé Garcés Leyva,
después de visitarla.
Garcés Levyva dijo que Yelena “está bastante bien”, pero que cuando vio al niño “se le aguaron los ojos”.
“Él
le dijo que quería que se fuera con él para su casita, pero ella le
explicó que no se podía ir, que tenía que estar allí. Le dijo: ‘Quizás
dentro de 15 días, dentro de un tiempo, yo pueda estar al lado tuyo,
pero mientras te van a traer aquí los martes para que te vea. Vamos a
estar un rato juntos y un día tú vas a entender por qué yo estoy aquí”,
comentó Aimeé, que citó las palabras de su hermana.
La activista
agregó que a pesar de esta situación Yelena “se portó bastante fuerte” y
”no lloró”. “Conversó con nosotros, pero en la visita entera no probó
nada de comida. Simplemente tomó café”, relató Garcés Leyva.
Yelena
Garcés Napoles, acusada de “atentado” y “desorden público” por las
autoridades cubanas, le contó que la Seguridad del Estado continúa
hostigándola en la prisión, “diciéndole que se dé cuenta de dónde está
ella y su marido”.
Su esposo, Miguel Rafael Cabrera Montoya, está
encarcelado en la prisión de Aguadores, a la espera de una fecha para el
juicio, junto a otros nueve opositores.
Algunos detenidos el pasado 28 de julio,
durante el asalto por tropas antimotines a la vivienda de Marino
Antomarchit Rivero, y otros el 8 de septiembre, en la localidad de Palma
Soriano.
El matrimonio tiene un único hijo de tres años,
Hamilton Cabrera Garcés, quien está bajo la tutela de la familia.
“Ellos
se comunican a través de cartas. No pueden llamarse por teléfono ni
nada, no se lo permiten. Miguel tiene vivista cada 21 días, no lo hemos
visto todavía, y Yelena tiene visita semanal, cada martes. A ella le
permiten llamar a los familiares los lunes y a él un día cualquiera en
la semana”, precisó la mujer.
Cabrera Montoya “padece de la
presión y tiene un úlcera en el estómago que al parecer se ha dañado con
la huelga de 23 días que realizó”. “Llamó ayer porque no le habían
pasado los medicamentos. Fuimos a exigir a la Seguridad del Estado, y
hoy nos dijeron que sí se los dieron”, agregó.
Aimeé expresó que
hoy, cuando Yelena salió a verla en la prisión, a ella se le “hizo un
nudo en la garganta muy grande”. “Porque me hizo una postal que dice:
‘Para mi hermana Aimeé Garcés Leyva, con mucho amor y cariño, espero que
te guste este hermoso dibujo hecho por mis manos. Tú mereces más y
algún día Dios va a permitir que logres lo que tanto se desea: Libertad y
Democracia”.
“Hizo una dibujo con una flor muy linda y me puso
esto en una cajita. En estos momentos ella se pone a hacer dibujos con
paisajes para demostrar lo que siente. Le hizo un dibujo al niño con una
mamá y su niño en brazos. Son cosas que te entristecen, pero hay que
ser fuertes. Al contrario, cuando la ves luchando allí, hay que seguir
luchando afuera para lograr su libertad”, explicó Garcés Leyva.
Sin fecha para juicio
Según
la dama de apoyo y delegada de FLAMUR en Santiago de Cuba, ni a Yelena
ni a Miguel ni al resto de los opositores detenidos les han
comunicado fecha de juicio.
“Ellos
lo que quieren es tenerla allí para amenazarla, intimidarla, para que
las mujeres cojan miedo y no sigamos cogiendo calle. Pero nosotros
seguimos firmes. Yo vine deportada el jueves para acá (desde La Habana) y
el domingo salimos para la calle. Nos reunimos en casa de Tania Montoya
y salimos para la iglesia, y logramos marchar más de 300 metros con una
flor en la mano”, destacó la mujer.
Garcés Leyva denunció que el
domingo pasado la Seguridad las golpeó, las montó en una guagua y ella
estuvo detenida durante horas en Santiago de Cuba, en una unidad
policial en Siboney.
“Todo lo hacen para que pases más trabajo,
que cojas miedo. El domingo que viene intentaremos de nuevo ir a la
iglesia, algún día ellos nos dejarán ir a la iglesia, a orar y exigir la
libertad de todos los presos políticos”, declaró la activista.